gases nuevos y vapores varios.
Pero que sean tóxicos y alérgicos;
los quiero viciados.
Necesito que nublen mi cielo y contaminen mi alma,
que invadan mi cuerpo y corrompan mi mente,
que enciendan cada oscura parcela de mí.
Porque quiero gas para mi vida, quiero vivir a todo gas,
quiero meterme el metano,
apropiarme del propano,
embutirme el butano
y sentir al natural.
Porque quiero montar una refinería con un amplio gasoducto,
arriba, abajo, delante, detrás;
y cuando esté todo dispuesto, en perfecta sincronización,
abrir la llave de paso y dejar entrar a presión
las partículas de combustible en llamas al interior.
jueves, 20 de marzo de 2008
sábado, 15 de marzo de 2008
Qué soy yo
sin la música minimalista de los cálidos y húmedos
veranos de la ribera, plena de uvas antes ácidas,
luego dulces, y ahora amargas como el recuerdo de la brisa
de acontecimientos que precipitaron mi caída.
Me suicidé, quizá, lanzándome a las peñas grises de los márgenes,
una vez más, consciente de que me haría daño y, sin embargo,
necesitado de cariño; busqué una vez más, al caer,
la mano que me asiese con fuerza. Tantas veces
me he suicidado en busca de esa mano.
La misma que cosechó las pocas uvas que dulcificaron
sin echarse a perder,
y dieron lugar a un vino inembotellable
que al final sólo probé, antes de tirarlo
al desagüe de mi váter, de mi río, de mi ribera.
veranos de la ribera, plena de uvas antes ácidas,
luego dulces, y ahora amargas como el recuerdo de la brisa
de acontecimientos que precipitaron mi caída.
Me suicidé, quizá, lanzándome a las peñas grises de los márgenes,
una vez más, consciente de que me haría daño y, sin embargo,
necesitado de cariño; busqué una vez más, al caer,
la mano que me asiese con fuerza. Tantas veces
me he suicidado en busca de esa mano.
La misma que cosechó las pocas uvas que dulcificaron
sin echarse a perder,
y dieron lugar a un vino inembotellable
que al final sólo probé, antes de tirarlo
al desagüe de mi váter, de mi río, de mi ribera.
domingo, 9 de marzo de 2008
Luz en el agua marina
Fue entre los peces, sí, lo había olvidado. El azul,
el que llena de esperanza el vacío y envuelve en murmullos palabras preciosas, el que acaricia a mis inactivas algas y despoja la remolona cabellera de esta triste gravedad, hundiéndola en el centrípeto torbellino de la mente inquieta.
Es el azul que surge de entre ondas de presión amable, y me arrastra siempre lejos, lejos de la costa tan conocida, de las piedras tan gastadas.
Es él, ahora lo recuerdo, el que me condujo a mi isla, cuando aún era sólo una triste isla a la deriva del tiempo.
el que llena de esperanza el vacío y envuelve en murmullos palabras preciosas, el que acaricia a mis inactivas algas y despoja la remolona cabellera de esta triste gravedad, hundiéndola en el centrípeto torbellino de la mente inquieta.
Es el azul que surge de entre ondas de presión amable, y me arrastra siempre lejos, lejos de la costa tan conocida, de las piedras tan gastadas.
Es él, ahora lo recuerdo, el que me condujo a mi isla, cuando aún era sólo una triste isla a la deriva del tiempo.
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