viernes, 28 de septiembre de 2007

Omicron no es omega

Cuando parecía que mi vida iba a asentarse y adaptarse por fin a la forma del recipiente que durante estos últimos años mi entorno (con mi consentimiento pasivo) le había ido modelando, voy y decido introducir cambios...(Es que si no me aburro!) Qué clase de vida me estaba esperando?

Sólo sé que una vez satisfechas las necesidades básicas con ayuda de un buen trabajo, rutinario pero dinerito al fin, y mis necesidades adicionales, como tener un buen seguro médico para "lo que surja", era cuestión de tiempo la muerte mental y física.

De hecho, ya he notado ciertos achaques de inactividad inmovilizante, y me alegro de día de haber dado un paso para alejarme de la peligrosa playa paradisíaca de arenas movedizas en que me hallaba, y que poco a poco hacía desaparecer trozos de mí.

Pero de noche aún me cuesta dormir: me como mucho el coco y mi madre me lo come más, y más que me lo comería si supiera...El cariño de una madre es un grillete muy difícil de romper.

No hay comentarios: